El ábside oculto de San Blas

 Ermita de San Blas en BrotoNo podía ser de otra manera. Las medidas que tomamos en el verano de 2010 para nuestra investigación sobre las ermitas del Valle de Broto no cuadraban. La longitud de San Blas era desproporcionadamente mayor por el exterior que por el interior. Tenía que haber un hueco… Nadie había hablado de ello, en los planos de los estudiosos tampoco aparecía.

            La solución al enigma ha llegado el pasado mes de agosto, cuando decidimos comprobar lo que había tras la pared que cierra el ábside por el interior. Con Eugenio y José Luis hicimos sendas catas que nos permitieron pasar un endoscopio y una cámara para explorar y fotografiar ese espacio.

            El hueco tiene una profundidad de 1,14 m y una anchura de 1,67 m. La pared del fondo es plana, de mampostería sin revocar y en ella se aprecian restos de tres pequeñas cruces rojas pintadas sobre restos de revoco de cal, que cubre también los huecos donde estaba anclado el retablo original. En el suelo hay una gran piedra en posición vertical y en el lado derecho, la ventana tapiada por donde habíamos empezado las pesquisas y otro ventanuco bajo el techo abovedado también tapiado.

            Esperamos en la próxima restauración poder contemplar el ábside de San Blas en toda su integridad y admirar la reproducción a tamaño natural del maravilloso retablo gótico del Salvador de Juan de la Abadía, en el mismo lugar y con la misma luz lateral con la que lo contemplaron nuestros antepasados en el s. XV.

Jesús Díez Hernández

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